¿Podrían las marcas terminar acabando con la buena imagen del internet de las cosas? 

Hace unos años, que las neveras se conectasen a internet y nos avisasen cuando la leche estaba a punto de pasarse o cuando no nos quedaban ya más huevos o más yogures parecía una especie de guiño a una película de ciencia ficción. Las persianas solo se bajaban solas en las películas futuristas (o en los hoteles de alta categoría, para lo que había que apretar un botón en un mando a distancia) y para engañar a los ladrones en vacaciones no había que programar nada sino más bien pedirle a algún amable vecino que vaciase nuestro buzón. Pero eso fue, efectivamente, hace unos años.

Desde entonces, han cambiado muchas cosas e internet ha empezado a estar más presente en nuestras vidas cotidianas: el internet de las cosas se ha convertido en moneda corriente. Las compañías de nuevas tecnologías han empezado a presentar cada vez más productos que encajan con esta nueva organización del mundo y de la vida cotidiana, como por ejemplo las ubicuas pulseras inteligentes para medir cómo se hace ejercicio o los más sorprendentes gadgets que sirven de ayuda con las plantas de casa. Los medios de comunicación se llenan de noticias sobre cosas inteligentes y los consumidores están cada vez más interesados en el internet de las cosas.

No hay más que ver cómo han crecido las búsquedas asociadas a este término en Google. Los consumidores sienten cada vez más interés en saber qué es el internet de las cosas y la gráfica de búsquedas no para de crecer. Tampoco para de crecer la presencia de estas soluciones en los titulares de los medios de comunicación.

Y si los consumidores quieren el internet de las cosas y están convencidos de que es la mayor manifestación del futuro inmediato, las empresas van a responder a todo ese interés. Las grandes firmas quieren aprovechar el tirón del internet de las cosas ya no solo para crear nuevas oportunidades para contactar con los consumidores, sino también para que su aura de modernidad les toque. Ellos quieren ser también modernos, tecnológicos, a la última. Y nada mejor que un tema como este para conseguirlo. Pero lo cierto es que las empresas podrían estar poniendo en riesgo esa imagen de modernidad, esa promesa de avance, con su entusiasmo.

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http://www.puromarketing.com/12/23525/podrian-marcas-terminar-acabando-buena-imagen-internet-cosas.html

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