HUÉLEME: PROS Y CONTRAS DEL MARKETING OLFATIVO

Según un veterano estudio de la Universidad Rockefeller de Nueva York, el ser humano recuerda el 1% de lo que toca, el 2% de lo que oye, el 5% de lo que ve, el 15% de lo que degusta y el 35% de lo que huele. Si atendemos a esta conclusión lo que olemos se memoriza 7 veces más que lo que vemos.

No hay como el olor a palomitas para que te entren ganas de ir al cine o el olor a pan recién hecho para fomentar nuestro apetito. Hace tiempo, el marketing empezó a tener en cuenta esto, dando lugar a las primeras acciones del llamado sensory marketing o marketing de los sentidos, que en el caso que tratamos aquí sería más bien marketing olfativo. Sin embargo, no ha habido continuidad en la apuesta por aprovechar este sentido para dar visibilidad alas marcas, con excepción de accionesaisladas en establecimientos. Esto suele traducirse en que ciertas tiendas de ropa, como Stradivarius o Abercrombie & Fitch, cuenten con su propia fragancia, o en que en los parques de atracciones de Disney el olor a palomitas dulces lo invada todo para fomentar nuestro apetito. Más allá de eso, las acciones de marketing olfativo, fuera del establecimiento, han caído un poco en el olvido.

Recordar los pros y los contras de estas técnicas nos ayudará a visualizar qué posibilidades ofrece y cómo sacarle provecho.

En contra:

– Elevado coste de implementación. Se trata de desarrollos complejos, puesto que hay que crear sistemas que garanticen resultados de una calidad mínima. Por ejemplo, una marquesina que desprenda un determinado aroma es una instalación que puede suponer un coste elevado si, además, queremos ubicarla en un lugar estratégico que nos reporte mayores beneficios.

– Encontrar un odotipo propio. Conseguir un olor que se identifique con tu marca y genere un sentimiento positivo alrededor de ella puede resultar una tarea verdaderamente complicada. Hay diferentes olores que ya se relacionan con determinadas marcas o ámbitos. Encontrar el propio y que, además, sea el adecuado requiere de la ayuda de profesionales.

A favor:

– Encontrar un odotipo propio. No, no se trata de una equivocación. Es cierto que es una dificultad, pero que si se da con ello, los resultados pueden ser muy positivos. Si nuestra marca es la primera en vincularse con un cierto olor, le conferirá un valor añadido y reforzará el recuerdo en la persona a la que se impacta.

– Evitar la saturación de estímulos visuales. En el contexto actual, los estímulos que recibe el sentido de la vista pueden provocar una saturación. En el metro o en una parada de autobús, la gente no levanta la cabeza de su smartphone salvo que pase Ryan Gosling en gayumbos o Scarlett Johansson en bikini. Una manera de esquivar dicha saturación es “atacar”al usuario por otro lado, en este caso, por el olfato.

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http://mediossociales.es/pros-y-contras-marketing-olfativo/

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