CÓMO INTERNET HA MODIFICADO NUESTRA FORMA DE PROCESAR INFORMACIÓN ACABANDO CON LA PUBLICIDAD TRADICIONAL

¿Ha internet estropeado nuestro cerebro? Esta pregunta se la han hecho muchos expertos (y hay quien afirma directamente que sí, que no deberíamos dudar que internet ha modificado nuestro cerebro para peor), que han analizado cómo la red ha hecho que nuestro tiempo de atención, nuestro tiempo de memoria y nuestras capacidades han cambiado por culpa de la influencia que la red tiene en nosotros. Pero sea como sea, sea malo o sea bueno, el que la red nos ha cambiado es prácticamente indiscutible y por tanto a las marcas no les quedará más remedio que tener estos datos en cuenta a la hora de establecer una estrategia de comunicación con los consumidores. Ahora hay que tener en cuenta que las reglas del juego serán diferentes.

Para empezar, la red ha modificado nuestra memoria y nuestra capacidad de retener mensajes e información, como demostraba en el estudio Google Effects on Memory: Cognitive Consequences of Having Information at Our Fingertips el profesor Daniel Wegner. Internet ha hecho que las personas memoricen muchos menos datos y mucha menios información ya que saben que van a tener siempre ahí a Google para encontrar esos datos que necesitan. Es decir, ¿para qué aprenderte esas fechas sobre cualquier evento histórico si Google se encargará de chivártelas cuando necesites recuperarlas?

En realidad, y como apunta Wegner, este efecto no es algo tan nuevo, lo que pasa es que ahora lo hemos multiplicado o ha empezado a tocar en terrenos que antes no tocaba. El profesor ya había concluido en los años 80 que no siempre nos acordamos de las cosas. A veces nos acordamos de aquellos que lo sabrán, como ocurre por ejemplo en aquellos matrimonios en los que un cónyuge sabe todas las fechas de todos los cumpleaños de los parientes y el otro simplemente pregunta. Internet es el cónyuge con buena memoria de todo el mundo.

Y, como apunta (denuncia en este caso), Nicholas Carr, los datos se están quedando en nuestra memoria temporal por culpa de internet, en vez de pasar a nuestra memoria a largo plazo. La memoria temporal es la que empleamos para aquellas cosas que realmente no necesitamos recordar, esa información que usamos de forma específica y concreta en un momento exacto y que luego olvidamos (es, por ejemplo, la que usamos cuando vemos los anuncios de la tele: vemos muchos, pero no recordamos luego realmente ninguno o solo unos pocos). La memoria a largo plazo es la memoria en la que se guardan nuestros recuerdos, aquellas cosas que nunca olvidamos. Según Carr, internet ha hecho que nos quedamos siempre con lo superficial, es decir, que nos quedemos con las cosas un poco tiempo y que luego las olvidemos.

Sea como sea, lo que internet ha conseguido es que pasar de un nivel a otro de la memoria sea más complicado. Es decir, los consumidores son mucho más exigentes, por así decirlo, con aquellas cosas que quiere guardar para siempre en su cerebro, con aquellas cosas que memoriza de forma permanente y para siempre. Y esto no solo pasa con la información, también ocurre con las marcas.

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http://www.puromarketing.com/9/24838/como-internet-modificado-nuestra-forma-procesar-informacion-acabando-publicidad-tradicional.html

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